
ABUSE.MOM — COMPÓRTATE O SERÁS EXPUESTO
| Firma | Descripción | Puntos | Gravedad |
|---|---|---|---|
| Directory Scan | Anomalía de comportamiento detectada automáticamente | +0 |
Solicitudes HTTP reconstruidas de los registros del servidor. Dominios objetivo ocultos por seguridad.
* Typical request patterns for detected signatures. Actual target domains are redacted.
Hemos detectado 155 IPs maliciosas de este sistema autónomo.
Agregue 85.108.225.64 a la lista de bloqueo de su firewall. Revise logs para conexiones exitosas.
Esta IP fue verificada contra las principales listas negras DNS utilizadas por servidores de correo y firewalls.
Verificado: Spamhaus, SpamCop, Barracuda, SORBS, CBL, UCEProtect.
85.108.225.64 has been assigned a threat score of 60/100 (High). A este nivel de amenaza, la IP se considera de alto riesgo. Las reglas del firewall deben actualizarse para denegar el tráfico de esta fuente.
El análisis de inteligencia de amenazas vinculó 85.108.225.64 con actividad maliciosa originada en Çorlu, Turkey, operando en la red de Turk Telekomunikasyon A.S. La dirección ha estado bajo observación desde su detección inicial. Durante un período de 15 días, esta IP generó 163 solicitudes maliciosas, promediando aproximadamente 10.9 solicitudes por día. Operando desde una red residencial, esta IP puede representar un gateway doméstico comprometido o dispositivo IoT reclutado en una infraestructura de ataque mayor. Turkey actualmente representa 555 IPs bloqueadas en nuestra base de datos, siendo una fuente importante de tráfico malicioso. La puntuación de 60/100 justifica monitoreo activo y limitación de velocidad.
This IP is classified as residential, suggesting it may belong to a compromised home device, IoT botnet member, or an infected personal computer. Residential IPs involved in attacks often indicate malware infection without the owner's knowledge.
SSTI occurs when user input is embedded in server-side templates without sanitization. Successful exploitation often leads to remote code execution, as template engines typically have access to powerful server-side functionality.
SSH servers face constant brute force attacks targeting common usernames and weak passwords. Key-based authentication, fail2ban, non-standard ports, and IP allowlisting dramatically reduce the attack surface. Monitoring auth logs reveals active campaigns and compromised credentials.