
ABUSE.MOM — COMPÓRTATE O SERÁS EXPUESTO
| Firma | Descripción | Puntos | Gravedad |
|---|---|---|---|
| Directory Scan | Anomalía de comportamiento detectada automáticamente | +0 |
Solicitudes HTTP reconstruidas de los registros del servidor. Dominios objetivo ocultos por seguridad.
* Typical request patterns for detected signatures. Actual target domains are redacted.
Hemos detectado 43 IPs maliciosas de este sistema autónomo.
Agregue 186.136.128.67 a la lista de bloqueo de su firewall. Revise logs para conexiones exitosas.
Esta IP fue verificada contra las principales listas negras DNS utilizadas por servidores de correo y firewalls.
Verificado: Spamhaus, SpamCop, Barracuda, SORBS, CBL, UCEProtect.
186.136.128.67 has been assigned a threat score of 60/100 (High). A este nivel de amenaza, la IP se considera de alto riesgo. Las reglas del firewall deben actualizarse para denegar el tráfico de esta fuente.
El análisis de inteligencia de amenazas vinculó 186.136.128.67 con actividad maliciosa originada en General Pacheco, Argentina, operando en la red de Telecom Argentina S.A. La dirección ha estado bajo observación desde su detección inicial. Nuestros sensores capturaron 745 solicitudes maliciosas de esta dirección en un período de 11 días, reflejando una cadencia de ataque sostenida de ~67.7 solicitudes por día. La dirección está clasificada como residencial. La actividad maliciosa desde IPs residenciales típicamente indica compromiso del dispositivo o membresía en botnet. Argentina actualmente representa 235 IPs bloqueadas en nuestra base de datos, siendo una fuente significativa de tráfico malicioso. La puntuación de 60/100 justifica monitoreo activo y limitación de velocidad.
This IP is classified as residential, suggesting it may belong to a compromised home device, IoT botnet member, or an infected personal computer. Residential IPs involved in attacks often indicate malware infection without the owner's knowledge.
Examining HTTP headers beyond User-Agent reveals attack tools and automated scripts. Missing standard headers, unusual ordering, non-standard values, and inconsistencies with claimed client identity all serve as reliable detection signals.
Zero-day vulnerabilities command premium prices in both legitimate and criminal markets. Government agencies, defensive security firms, and criminal organizations compete for these undisclosed flaws, creating a complex ecosystem around vulnerability discovery and disclosure.