
ABUSE.MOM — COMPÓRTATE O SERÁS EXPUESTO
| Firma | Descripción | Puntos | Gravedad |
|---|---|---|---|
| Danger strong hits: 1 | Rutas de alto riesgo: shells, RCE, exploits | +25 | |
| UA bot: Go-http-client | User-Agent de bot/rastreador conocido detectado | +40 |
Solicitudes HTTP reconstruidas de los registros del servidor. Dominios objetivo ocultos por seguridad.
* Typical request patterns for detected signatures. Actual target domains are redacted.
IP 158.173.166.17 muestra comportamiento UA sospechoso. Bloquee solicitudes con User-Agent vacío.
Otras IPs bloqueadas de la misma subred /24 — indica abuso sistemático de este rango de red.
Esta IP fue verificada contra las principales listas negras DNS utilizadas por servidores de correo y firewalls.
Verificado: Spamhaus, SpamCop, Barracuda, SORBS, CBL, UCEProtect.
158.173.166.17 has been assigned a threat score of 65/100 (High). A este nivel de amenaza, la IP se considera de alto riesgo. Las reglas del firewall deben actualizarse para denegar el tráfico de esta fuente.
The following attack categories were identified:
El análisis de inteligencia de amenazas vinculó 158.173.166.17 con actividad maliciosa originada en Oslo, Norway, operando en la red de GleSYS AB. La dirección ha estado bajo observación desde su detección inicial. La dirección ha estado activa durante 5 días en nuestro sistema de monitoreo, produciendo 112 solicitudes marcadas a una tasa de ~22.4/día. La dirección opera como un nodo de salida VPN/proxy. Los atacantes enrutan el tráfico a través de servicios de anonimización. Se detectaron anomalías sospechosas de User-Agent incluyendo cadenas UA vacías, falsificadas o en rotación rápida. Norway actualmente representa 232 IPs bloqueadas en nuestra base de datos, siendo una fuente significativa de tráfico malicioso. La puntuación de 65/100 justifica monitoreo activo y limitación de velocidad.
This IP is associated with a VPN or proxy service. Attackers frequently route their traffic through anonymizing services to obscure their true location. This makes attribution more challenging but the malicious behavior patterns remain detectable.
Command injection occurs when attackers insert operating system commands through application inputs. Successful exploitation grants direct server access, enabling data theft, malware installation, and lateral movement across networks.
Passive DNS databases record historical DNS resolution data, enabling analysts to track domain changes, identify related infrastructure, and discover malicious domains sharing hosting with known threats. This historical context is invaluable for threat investigation.