
ABUSE.MOM — COMPÓRTATE O SERÁS EXPUESTO
| Firma | Descripción | Puntos | Gravedad |
|---|---|---|---|
| Directory Scan | Anomalía de comportamiento detectada automáticamente | +0 |
Solicitudes HTTP reconstruidas de los registros del servidor. Dominios objetivo ocultos por seguridad.
* Typical request patterns for detected signatures. Actual target domains are redacted.
Hemos detectado 7047 IPs maliciosas de este sistema autónomo.
Agregue 147.182.183.89 a la lista de bloqueo de su firewall. Revise logs para conexiones exitosas.
Otras IPs bloqueadas de la misma subred /24 — indica abuso sistemático de este rango de red.
Esta IP fue verificada contra las principales listas negras DNS utilizadas por servidores de correo y firewalls.
Verificado: Spamhaus, SpamCop, Barracuda, SORBS, CBL, UCEProtect.
147.182.183.89 has been assigned a threat score of 60/100 (High). Esto lo clasifica como una amenaza de alta severidad. Se recomienda el bloqueo proactivo para infraestructura sensible.
La dirección 147.182.183.89 se origina en North Bergen, United States, operando en la red de DigitalOcean, LLC. Fue identificada mediante análisis automatizado del tráfico de red entrante en los puntos monitoreados. La dirección ha estado activa durante 64 días en nuestro sistema de monitoreo, produciendo 2 solicitudes marcadas a una tasa de ~0/día. Operando desde infraestructura de datacenter, esta IP es típica de direcciones usadas en operaciones de ataque organizadas. Nuestros registros muestran 36,335 IPs maliciosas originadas desde United States, posicionándolo como un contribuyente importante a la actividad de amenazas global. La puntuación de 60/100 justifica monitoreo activo y limitación de velocidad.
This IP belongs to a hosting or data center provider. Malicious traffic from hosting infrastructure often originates from compromised VPS instances, rented servers used for scanning campaigns, or abused free-tier cloud accounts. Hosting providers typically respond to abuse reports within 24-72 hours.
Nation-state actors conduct sophisticated campaigns for espionage, sabotage, and influence operations. Their resources exceed typical criminal organizations, enabling zero-day exploitation, long-term persistent access, and attacks on critical infrastructure.
Mobile malware reaches devices through unofficial app stores, malicious links, and even occasionally through official stores using obfuscation techniques. Banking trojans, spyware, and ransomware variants specifically designed for mobile platforms continue to proliferate.