
ABUSE.MOM — COMPÓRTATE O SERÁS EXPUESTO
| Firma | Descripción | Puntos | Gravedad |
|---|---|---|---|
| Danger medium hits: 4 | Riesgo medio: paneles admin, archivos de configuración | +40 | |
| Danger strong hits: 6 | Rutas de alto riesgo: shells, RCE, exploits | +100 | |
| Foreign referer | Referer de dominio externo no relacionado | +10 | |
| POST seen | Anomalía de comportamiento detectada automáticamente | +8 |
Solicitudes HTTP reconstruidas de los registros del servidor. Dominios objetivo ocultos por seguridad.
* Typical request patterns for detected signatures. Actual target domains are redacted.
Agregue 103.129.161.234 a la lista de bloqueo de su firewall. Revise logs para conexiones exitosas.
Esta IP fue verificada contra las principales listas negras DNS utilizadas por servidores de correo y firewalls.
Verificado: Spamhaus, SpamCop, Barracuda, SORBS, CBL, UCEProtect.
103.129.161.234 has been assigned a threat score of 158/100 (Critical). Con esta calificación, la IP cae en el rango de severidad crítica — entre las direcciones más peligrosas en nuestra base de datos de monitoreo.
El análisis de inteligencia de amenazas vinculó 103.129.161.234 con actividad maliciosa originada en Taipei, Taiwan, operando en la red de Arisk Communications inc.. La dirección ha estado bajo observación desde su detección inicial. Durante su ventana de observación de 6 días, registramos 176 solicitudes hostiles de esta IP — aproximadamente 29.3 por día en promedio. La dirección está clasificada como residencial. La actividad maliciosa desde IPs residenciales típicamente indica compromiso del dispositivo o membresía en botnet. Nuestros registros muestran 405 IPs maliciosas originadas desde Taiwan, posicionándolo como un contribuyente significativa a la actividad de amenazas global. Una puntuación de 158/100 coloca esta dirección en el nivel más alto de severidad.
This IP is classified as residential, suggesting it may belong to a compromised home device, IoT botnet member, or an infected personal computer. Residential IPs involved in attacks often indicate malware infection without the owner's knowledge.
SSRF attacks trick servers into making requests to internal resources that should not be publicly accessible. This can expose cloud metadata endpoints, internal APIs, and private network services, potentially leading to full infrastructure compromise.
Proper network segmentation limits the blast radius of breaches. Even if attackers compromise one segment, properly configured network boundaries prevent lateral movement to critical systems, databases, and administrative interfaces.